Monte Grande

Dirección: F. Ameghino 1005, Luis Guillón.
Pastor: Carlos Manoukian
 
Reuniones:
 
Historia: Para dar lugar a la formación de este anexo, Dios utilizó el testimonio y la dedicación del Dr Carlos Manoukian y su familia, quien instalado en Monte Grande como médico a partir del año 1964, al enfrentarse con los problemas de las pacientes que trataba, veía la oportunidad de compartir el mensaje del Evangelio de Jesucristo.
 
En el año 1977, unidos en oración con su esposa, iniciaron el trabajo Espiritual con mujeres en su hogar, contando con la valiosa colaboración del Pastor Juan Ekizian y su esposa Lidia.
 
En esta primera etapa, toda la familia participó activamente, siempre dispuestos a distribuir las invitaciones entre las vecinas.
 
Dios estaba obrando en los corazones de los que recibían la Palabra.
 
A éstas, se agregaron otras reuniones con la colaboración de su hermano Zawen Manoukian y familia y otros siervos de Dios, algunos hoy entre nosotros.
 
No fue fácil la tarea, requería de esfuerzo, renuncia, abnegación; muchas veces surgían obstáculos pero Dios los fortalecía y sostenía.
 
El Señor estaba poniendo los cimientos de una nueva Iglesia.
 
Con el transcurso del tiempo, este pequeño grupo fue creciendo y compartiendo su fe con otros, surgiendo así la necesidad en el año 1983 de trasladarse a la casa quinta familiar de la calle Matienzo, donde se continuó con la tarea espiritual. En el año 1987, ya organizados como Iglesia, se adquiere la propiedad que hoy ocupa el templo y a partir del 17 de agosto del mismo año se continúa las reuniones en este lugar.
 
Han transcurrido muchos años y Dios siempre estuvo presente en su obra. El día 4 de Diciembre de 2004 fue otra fecha especial en la cual se vio plasmado el esfuerzo con mucha alegría, al inaugurar el nuevo templo, para el beneficio integral de la comunidad.
 
Que la luz del Evangelio permanezca y resplandezca con la fidelidad que nuestro Dios nos muestra a través de su Palabra, y que esta antorcha la mantengan encendida las generaciones que nos siguen para la gloria de nuestro Señor.
 
El pasaje de Hebreos 6:10 alienta y anima a continuar con este servicio con disposición y solicitud. “Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de Amor, que habéis mostrado hacia su nombre habiendo sirviéndoles a los Santos y sirviendo aun”.